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miércoles, 6 de marzo de 2019

El error de la proposición de ley de Unidos Podemos para salud mental


Hace unos días Unidos Podemos publicó una proposición de ley de salud mental que muchos hemos conocido por algunos titulares de diarios médicos. Como siempre ocurre con la prensa, se ha centrado en los puntos más polémicos y no nos ha dado una visión global de lo que puede aportar la proposición, por lo que me he adentrado en su lectura. (Aquí enlace al texto completo)

Iba a comentar artículo por artículo la ley, pero se volvía algo infumable, así que he decidido ser práctica e ir a sus aciertos y desaciertos.

El texto en general me ha parecido flojo, hecho por personas que desconocen gran parte de la psiquiatría y elaborado con rapidez. La mayor parte del texto se dedica a recopilar derechos fundamentales de todos los pacientes, a los cuales tienen derecho toda persona sin importar si tienen una enfermedad mental u otro tipo de afección. Son el derecho a la información, al consentimiento informado, a la buena práctica clínica, a la autonomía, a la intimidad y a no ser discriminados por ningún tipo de motivo. Para hacer una ley específica de Salud Mental hay que centrarse más en las carencias que en lo que ya está aprobado y pasan muy de puntillas por esos puntos.

También pienso que el texto es una crítica injustificada al modelo médico de la psiquiatría, que es parte fundamental en el tratamiento de muchas personas con enfermedad mental y que ha mejorado mucho su calidad de vida; sin olvidar que se complementa de otras terapias y otros enfoques. 

Propuestas de la ley favorables y a tener en cuenta:
  1. Creación de programas específicos de salud mental (artículo 3) para la prevención, promoción  y atención, algo que no está legislado de manera específica, ya que no exixte un plan nacional para absolutamente nada relacionado con la salud mental. 
    • Plan de prevención del suicidio (artículos 31 a 34). Si en algo coincidimos los psiquiatras es que hace falta abordar mejor este tema, lástima que no haya un "plan" en la ley, sino que se enfoca a la recopilación de datos (que ya se hace) y a la formación de colectivos.
    •  Lucha contra el estigma. Fundamental.
  2. Defensor del pacente (artículo 27): La figura de una persona que vele por los derechos de los pacientes en salud mental siempre es bienvenida, lo que sucede es que está planteado como una figura política sin formación previa en salud mental. Me parece que un defensor para toda una comunidad es una figura muy poco práctica, más aún si no tiene asignadas funciones cruciales como acudir a las comisiones judiciales que visitan a los pacientes en los hospitales cuando se realizan los internamientos involuntarios.
  3. Iguladad en el acceso a las prestaciones y servicios (artículo 4), algo imposible de realiar actualmente con la sanidad dividida por autonomías. Las comunidades más ricas disponene de muchos más dispositivos y unidades que las más pobres, además de servicios más específicos. El acceso a los mismos está restringido, sin importar lo mucho que se pudiera beneficiar una persona que viva en una comunidad autónoma diferente a donde se encuentra el recurso público. Si esta ley sirve para que no haya este tipo de discriminación en el ámbito nacional, me parece muy acertado.
    También quisiera añadir que la igualdad en el acceso a prestaciones y servicios interviene mucho la lucha contra el estigma, porque es frecuente que las personas con una enfermedad mental sean peor atendidas en otras especialidades sanitarias, pudiendo retrasar diagnósticos orgánicos que pongan en peligro su vida. (Médic@s y enfermer@s, no discrimineis al paciente con enfermedad mental)
  4. Derecho al uso de estrategias de decisión anticipadas me parece muy interesante y a potenciar (artículo 15). Muchas personas con enfermedad mental no están incapacitadas legalmente pues, a pesar de la cronicidad de su enfermedad, en los periodos libres de enfermedad están capacitados para la buena toma de decisiones personales y médicas. Plantear en estos periodos qué tratamientos y actuaciones se desean para que se tomen en aquellos momentos que la enfermedad no les permita el autogobierno, es algo muy importante. Se pueden elegir cuestiones sobre que tipo de fármacos se deben de usar, la autorización para recibir TEC... Continúa el artículo 16 con la elección de personas referentes, que en caso de incapacidad temporal transitoria, pueda tomar elecciones por él al estar informada de los deseos y forma de pensar del individuo afecto. No sería la jerarquía establecida de pareja, padres, hijos... establecida por ley, que en muchas ocasiones puede intervenir un familiar en conflicto con el paciente. 
 Propuestas de la ley que son un error:
  1. Prohibir el uso de TEC y restringir el uso de neurolépticos (artículo 17). El TEC es una técnica segura, que empleada correctamente y en determinados casos puede ayudar a la mejoría del paciente. Lo mismo ocurren con los neurolépticos, su uso debe realizarse según ficha técnica. Preocupa mucho que una ley se centre en limitar tratamientos que han demostrado su eficacia y no trate en ningún punto en la multitud de pseudoterapias que abundan en el mundo de la salud mental. (Antipsicóticos sí, pero no son la panacea)
  2. Comparar la contención mecánica con una técnica de tortura (artículo 21 y 25). Muy a nuestro pesar, en algunas ocasiones en que otro tipo de medidas han sido ineficaces es necesario contener al paciente para que no se haga daño a si mismo o a terceros. Esta contención debe realizarse con máxima garantía de seguridad para el paciente y siempre cesarla en el momento que haya pasado el peligro. La prohibición total de la contención es un objetivo irreal y peligroso, pues pone en peligro al personal sanitario. (
  3.  Prohibir el internamiento involuntario (artículo 26). En este punto se observa la clara ignorancia de las leyes actuales para la protección de los pacientes incapaces. Hay varios supuestos en los que el psiquiatra ha de advertir al juez (LEC art. 763) de que va ha realizar un ingreso en contra de la voluntad del paciente (cierto es que se ha declarado inconstitucional y está pendiente de revisión aunque sigue en vigencia).
    •  Paciente capaz que debido a afección psiquica no puede de manera transitoria dar su consentimiento.
    • Paciente incapaz que va a ser ingresado o institucionalizado.
     
    Es difícil hacer una ley que prevenga el suicidio si no se contempla la posibilidad de realizar ingresos involuntarios a pacientes en fase aguda con psicosis, cuya ruptura con la realidad en esos momentos dificulta la toma de buenas decisiones y tienen mucho riesgo de tener una conducta suicida. También es dificil evitar que el paciente se autolesione, llegando incluso a poner su vida en riesgo, si no se le contiene físicamente durante los periodos en que está más descompensado y agitado. También es difícil prevenir el suicidio si no se puede potenciar el tratamiento de un paciente depresivo con TEC o con antipsicóticos cuando otros tratamientos son ineficaces.
Una ley nunca debe de prohibir un tratamiento con eficacia demostrada, cuyo beneficio supera a los riesgos, pautado por un médico especialista en la materia.
     Los que han redactado la ley, como muchos compañeros míos comparten, nunca han estado en urgencias hospitalarias recibiendo a personas con gran agitación, no han tenido que tomar la desagradable decisión de contenerlos físicamente. No han visto a pacientes golpeándose con la cabeza contra la pared. No han escuchado a pacientes asustados y angustiados por las voces que oyen.
Grandes carencias de la propuesta de ley:
  1. Aumentar el número de psiquiatras y psicólogos clínicos, para disminuir las listas de espera y poder hacer un programa real de prevención del suicidio. También esta medida evitará la medicalización de muchos problemas y un mejor ajuste de los  psicofármacos, evitando efectos secundarios indeseados.
  2. Dotar por ley a las unidades de psiquiatría de personal suficiente y cualificado para evitar contenciones mecánicas. Es necesario que se disponga de más auxiliares, enfermeras especialistas, terapeutas ocupacionales..... Hablo de ENFERMERAS ESPECIALISTAS EN SALUD MENTAL. Una buena distribución del tiempo y sus actividades en las unidades psiquiátricas evita el aburrimiento, que pese a lo mal que suena, es caldo de cultivo de inestabilidad y de conductas poco saludables como el consumo de tabaco, el sedentearismo y ls conflictos interpersonales.
  3.  Regular el TRATAMIENTO INVOLUNTARIO AMBULATORIO, para poder evitar el ingreso en unidades de agudos de muchos pacientes que por la falta de conciencia de enfermedad no toman regularmente su tratamiento, pero cuando lo hacen de manera continua se mantienen mucho más estables y la gravedad de sus recaídas es mucho menor. El tratamiento involuntario ambulatorio también permite a la persona mantenerse en su área y sin necesidad de traslado a otros recursos lejanos al domicilio.
  4. Implementar por ley los recursos en los dispositivos residenciales: pisos tutelados, miniresidencias, unidades de media estancia y larga estancia. No todo los paciente pueden llevar una vida autónoma a pesar de las diferentes terapias y necesitan diferente supervisión para poder llevar a cabo las diferentes actividades básicas de la vida diaria. Dotar de medios no solo son infraestructuras, es dotar de personal cualificado para entrenar todas las habilidades psicosociales como llevar las tareas del hogar, relacionarse en ambientes normalizados, tener empleos protegidos, ofrecer ocio saludable y potenciar la actividad física. Para ello necesitamos de TERAPEUTAS OCUPACIONALES, TRABAJADORES SOCIALES, FISIOTERAPEUTAS. Ya está bien de amontonar pacientes en centros que no son adecuados a su grado funcional y a no darles buenas salidas cuando ha mejorado en su proceso terapéutico.
Podeis hacer leyes happyflowers y ponerle muchas pegatina de unicornis de colores, pero es no es lo que necesita la gente con una enfermedad mental grave. Necesitamos leyes que proteja de verdad, que piensen también en los aspectos malos de la enfermedad mental: el descontrol, la falta de autogobierno, la dependencia, la discapacidad para trabajar en puestos no adaptados, la violencia en el domicilio del paciente descompensado, la necesidad de evitar actos violentos, el suicidio y otras cosas que justifican que la enfermedad mental es la primera causa de muerte violenta en nuestro país y la primera causa de incapacidad laboral.

Como persona votante de la izquierda, ¡ofrecedme leyes de verdad!

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Enhorabuena progres, os la habéis cargado.

Enhorabuena progres y chupipandi, lo habeis conseguido. 

Hemos perdido la inmunidad de grupo en varios países de Europa, hemos puesto a los niños más vulnerables en peligro de nuevo de morir o tener secuelas por enfermedades que ya nunca veíamos en las consultas. España no tardará en caer, pero quizás el trabajo de muchos buenos profesionales llegue no al cerebro de algún progre, sino al de padres que están siendo mal informados y aconsejados.

https://elpais.com/internacional/2017/08/12/actualidad/1502551405_891649.html
 
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-04-03/aumento-sarampion-epidemia-europa-italia-rumania_1358796/

(Vía Wikipedia)
Progres, ignorantes y chupipandi, la vacunación no es un capricho de médicos comprados por farmacéuticas. No es un acto autoritario y falto de humanidad para imponer nuestros criterios al resto de la población. No es un acto encubierto para ganar dinero en una trama organizada que deja luego niños autistas. No. No. No.

Las vacunas salvan vidas, mejoran vidas, evitan discapacidades.
Enhorabuena progres y chupipandi, lo habéis conseguido.

Enhorabuena, vuestra "audacia" no tiene límites en ningún campo, pero en la pediatría y obstetricia me molesta mucho más que en cualquier otro (bueno, en la psiquiatría también me cabrea bastante). ¿Por qué? Porque elegís por quien no tiene voz, porque ponéis en riesgo al más vulnerable. Porque no solo destruís el trabajo y esfuerzo de muchos años de investigadores, médicos, enfermeros e instituciones; sino que además os regodeáis en vuestras posturas haciendo un juicio moral falso sobre logros médicos y científicos. 

Vuestros comentarios sin fundamento en contra del buen hacer médico están haciendo mucho daño en la sociedad. Mezcláis churras con merinas. Ningún médico honrado y entregado negará que las cosas se pueden y deben hacer mejor, que hay que humanizar lo máximo posible la medicina. Pero un parto en el hospital no es violencia obstétrica, un atender a un recién nacido antes de hacer piel con piel no es violencia, un tratamiento oncológico con efectos secundarios no es violencia, una sala de espera abarrotada no es violencia médica...

 Enhorabuena progres y chupipandi, lo habéis conseguido.

Enhorabuena, lo habéis conseguido. Habéis destruido la confianza y el respeto a profesionales cualificados, que se forman durante años, que sacrifican su vida personal por estar a pie de cañón. Habéis conseguido que la gente busque "respuestas" en malas artes e ignorancia, en pseudoterapias que no tienen ningún tipo de rigor pero les prometen lo que aún con evidencia no hemos conseguido. Habéis conseguido que la gente busque respuestas en lugares y técnicas que solo pueden poner en mayor riesgo su vida y vivan de falsas esperanzas. 

Enhorabuena progres, os habéis cargado la inmunidad de grupo. 

PD: Y ojalá tenga pronto el valor de escribir todo lo que está sucediendo en la psiquiatría. Valoro muchísimo el trabajo de mis compañeros de otras especialidades que no tienen miedo de denunciar lo que está ocurriendo en sus campos.

martes, 16 de mayo de 2017

Por 13 razones, parte 1.



IMPORTANTE: aunque yo recomendé en su momento la visualización de la serie, recientes publicaciones advierten de que puede hacer un efecto llamada incrementado las muertes suicidas en adolescentes

https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/article-abstract/2734859?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

Por 13 razones” es una serie adolescente que trata el tema del suicidio desde una perspectiva original y, ¿¿¿de potenciar el suicidio como dicen muchos medios???, puede ser una herramienta para ayudar a la madurez de los adolescentes de nuestro país.
 
Hannah y Clay, los protagonistas de la serie.


La primera temporada (ya se anuncia una segunda) está estructurada en 13 capítulos, cada uno de ellos dedicado a un compañero de instituto de Hannah, la chica que se suicida. En cada capítulo describen como le hizo cada compañero daño con acciones directas contra ella o bien de manera secundaria. Este post no va a tener spoilers, aunque inevitablemente se mencionaran los problemas adolescentes que se reflejan en la serie que, por muy localizados que estén en un instituto de EEUU, son los mismos con los que lidian los chavales españoles. 


La historia se narra desde la perspectiva también de Clay, un buen chico, buen estudiante y algo tímido. Lleva dos años suspirando por la chica nueva del instituto, pero siempre la falta de valor hace que otros chicos más populares se adelanten y le pidan salir. Un día recibe una noticia impactante, Hannah, la chica que le gusta, se ha suicidado. Esto conmociona tanto a él como a todo el instituto, de tal modo que la gente comienza a actuar de manera algo inusual. Lo que menos espera Clay es que alguien deje un paquete con su nombre en el porche de su casa, lleno de cintas en las que Hannah cuenta por qué 13 razones se ha quitado la vida.
Clay tendrá que escuchar las 13 cintas para saber por lo que pasó Hannah.


“¡Una serie sobre suicidio adolescente! ¡Qué perverso!” U otros comentarios similares se han leído en muchos medios en las últimas semanas, pensando que un contenido de este estilo puede generar una horda de suicidios entre nuestros adolescentes, totalmente desconocedores de este tipo de conducta humana. Pues bien, cualquiera que tenga un adolescente cerca (y se haya molestado en escucharlo) sabrá de sobra que el suicidio, las sobreingesta medicamentosas, los cortes en los brazos y las drogas, no son cosas ajenas a su día a día. Ellos mismos, o algunos compañeros de clase, ya habrán tenido alguna experiencia con alguno de los ítems anteriores; así que la serie puede ser una herramienta para reflexionar en clase sobre estos temas más que para hacer crecer el tabú de las muertes suicidas.


Estas son las 13 razones para ver esta serie, que iremos desgranando en sucesivas entradas.


1.     Sí se puede hablar del suicidio de manera segura.

2.     Preguntar sobre ideas de muerte o suicidas no incrementa el riesgo suicida, ayuda detectar el problema y a canalizar la ayuda.

3.     La mayoría de suicidas no estaba en tratamiento médico o psicológico, como le ocurrió a Hannah Baker.

4.     Existe el efecto Wether (lo menciona la madre de Hannah) pero también el Papagli que da esperanza a las personas con ideas autolíticas al oír el testimonio de supervivientes que han pasado la depresión. Ya hablamos de ello por aquí.

5.     Las autolesiones son muy frecuentes actualmente, se calcula que cerca del 20% de los adolescentes las han realizado en algún momento.

6.     El consumo de tóxicos es mucho más perjudicial en edades tempranas e incrementa las tasas suicidas.

7.     El consumo de tóxicos se relaciona con relaciones sexuales sin protección y con violencia sexual.

8.     El acoso escolar es una de las causas de depresión en menores de edad.

9.     El acoso escolar se extiende al domicilio del adolescente por el uso de redes sociales y la conectividad 24h del adolescente a internet. 

10.  La violencia en las aulas y fuera de ellas cada día es más frecuente.

11.  La mediación escolar y la ayuda del orientador puede detectar problemas y alertar a los padres para que tomen las medidas adecuadas.

12.  La idealización de la familia modelo hace que tanto padres como hijos tengan dificultades en la comunicación, pudiendo retrasar la detección de problemas.

13.  Aunque realice conductas de adulto, el adolescente continúa siendo inmaduro, sin comprender los límites de sus acciones y sin controlar su impulsividad.


PERSONAJES

HANNAH BAKER Y SU FAMILIA


Comenzaremos analizando a Hannah Baker, la adolescente que se quita la vida, planificando su suicidio y creando una serie de mensajes póstumos para sus compañeros de instituto culpabilizándoles de su decisión. La chica se describe como una persona cándida que debido a diferentes situaciones vitales estresantes, nada desdeñables por cierto, decide que el suicidio es la única alternativa a su sufrimiento


Hannah Baker lleva dos años en el instituto, pero por un motivo u otro, no ha conseguido tener un círculo de amistades consistente, teniendo un sentimiento crónico de soledad y de no aceptación por parte de sus iguales. Empieza a tener problemas mucho más graves que una simple riña de amigos, problemas como que un compañero difunda una foto íntima suya; que se difundan falsos rumores sobre su sexualidad por lo que sus compañeros le colocan la etiqueta de “guarra” y “chica fácil”; o que le hagan tocamientos o propuestas sexuales por personas desconocida. En esos duros momentos, las pocas amistades que tienen, lejos de apoyarla, le dejan sola ante el peligro, aumentando su soledad. La falta de apoyo y el aislamiento durante un trastorno depresivo, es uno de los principales factores de riesgo suicida

Escena en la que se comparte una imagen de Hannah por el instituto via Whatsapp.


El suicidio de Hannah fue una decisión personal, no se podría culpar de ello a otra persona, pero sería injusto no ver la parte de responsabilidad que tuvieron todos los que se relacionaron con ella de manera negativa. Es algo disonante el modo póstumo de comunicarse con sus compañeros, pues es cruel, pero si lo hizo en un momento de máxima desesperación puede entenderse. No todos eran igual de “culpables”, la adolescencia es una época frecuente de cambio de amistades, de parejas que duran dos telediarios, de peleas, de impulsividad… pero no una época de violaciones, de agresiones y de acoso. Hannah en su inmadurez metió a todos en el mismo saco.

Hanna recibiendo insultos por el pasillo del instituto.
Los padres de Hannah son un buen reflejo de cómo trata la serie el suicidio. La muerte suicida no es tratada como un éxito social del suicida frente al resto, como algo que le hace especial y es digno de imitación. El suicidio se trata como un generador de dolor, miedo y culpa en los que se quedan. La serie refleja el inmenso dolor que siente los padres ante la pérdida de una hija ante estas circunstancias, la necesidad infinita de búsqueda de respuestas que expliquen lo que ha ocurrido, que nunca se verá saciada. 

Los padres de Hanna buscando respuestas de lo que le pudo pasar a su hija.


Las respuestas son difíciles de obtener, sobre todo en los suicidios consumados, pues la mayoría (un 80%) nunca tuvo un gesto similar. Muchas personas deprimidas cuando tienen ideas de muerte, creen que al desaparecer le quitarán una carga de encima a los que le rodean, creen que son un incordio, que empeoran las cosas, que el mundo estaría mejor sin ellos… Son ideas sobrevaloras e irreales, Hannah Baker también pensó lo mismo y creyó que nadie le podría ayudar. Estas ideas de muerte muchas veces llegan a ser delirantes y, si no se verbalizan, nadie puede adivinar que existen y ofrecer la ayuda necesaria.  


Hacer una serie sobre suicidio, con todos los problemas asociados al mismo y tratada de este modo, es un regalo para padres y educadores. Es un marco atractivo para la gente joven para poder comprender lo que es la depresión y las ideas suicidas, es una oportunidad para reflexionar sobre el daño que puede tener ciertas acciones en los demás y lo contrario, como cuidar de los compañeros puede salvar vidas. 


No es una serie para que vean menores de 12 años (o al menos solos), pero si adolescentes. Es conveniente que lo hagan con supervisión y que sea una oportunidad para el diálogo. Puede que algunos menores se identifiquen de manera negativa con los personajes, pero seguramente ya han hecho asociaciones negativas con otros fenómenos. Cabe esperar que hagan un visionado en el que se les invite a reflexionar sobre el tema y no cojan solo las partes que les interesen.


En la próxima entrada trataremos al resto de personajes, con una visión más Psiquiatraca, pero me parecía importante darle un marco serio al tema del suicidio adolescente y a esta primera crítica de la serie.

Más información sobre bullying/acoso escolar en la siguiente entrada: aquí

martes, 21 de febrero de 2017

Antipsicóticos sí, pero no son la panacea.

Muchas personas han compartido conmigo el artículo publicado en El País dónde entrevistan a Peter Gøtzsche, un biólogo, médico e investigador danés (wikipedia) que trabaja realizando metaanalisis para demostrar la efectividad o no de diferentes fármacos.
El titular del periódico no podía ser más polémico: "Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien.  El científico de la Universidad de Copenhague aboga por la reducción drástica del uso de fármacos contra las dolencias psiquiátricas".

Voy a contestar a varias de las afirmaciones de este autor, con muchas discrepo, con otras estoy de acuerdo. Resalto que yo soy una humilde residente de psiquiatría, pero creo que durante mi trabajo y formación en estos tres años puedo refutar algunos de sus argumentos con educación, aún sabiendo que en los próximos años puedo ser yo la que cambie de parecer y pudiera acabar abrazando muchas ideas de este autor. 
Durante la primera parte del artículo el periodista nos habla de la leucotomía y la lobotomía, técnicas hace decadas en desuso y cuya práctica no se plantearía ningún psiquiatra actual. Ya hablé en un artículo del Dr. Moniz y su poco apropiado premio Nobel por la lobotomía. Meter en el mismo nivel de tratamiento a la lobotomía, las sangrías y los antipsicóticos me parece muy desacertado, pues las condiciones de seguridad, de investigación y de evidencia por las que han pasado los distintos antipsicóticos no tienen punto de comparación con las sangrías o las lobotomías.
"El vaciado de los asilos tiene que ver con consideraciones financieras"

Los fármacos antipsicóticos (o neurolépticos) no vaciaron los psiquiátricos, pero tampoco fueron cuestiones económicas, aunque si hay que reconocer que permitieron vivir en sus ambientes de origen con mayor facilidad de manejo por sus familiares. Es mucho más caro que estén en casa con pensiones, pisos tutelados y centros de rehabilitación que en un psiquiatrico hacinados. No se trata de una cuestión económica, sino de derechos humanos y del paciente. La antipsiquiatría fue el movimiento principal que quiso que la enfermedad mental fuera tratada como otras enfermedades y las personas no perdieran todos sus derechos por ello, promoviendo tratar en comunidad y no excluir a las personas. Aislar a una persona por el hecho de tener una enfermedad no tiene cabida en una sociedad desarrollada, siempre hay que apostar en lo posible por medidas integradoras. Si todo lo medimos por beneficios económicos la mayoría de tratamientos médicos e intervenciones sociales no tendrían ningún sentido en ningún tipo de población.

"He llegado a la conclusión de que, muy probablemente, nos iría mucho mejor si no utilizásemos antipsicóticos en absoluto."
 
Los neurolépticos no son la panacea, es cierto que tienen muchos efectos secundarios y algunos incluso puede producir a largo plazo daño neurológico (como la risperidona). Pero a este "investigador" se le ha olvidad mencionar que cuando no existían tratamientos farmacológicos a la esquizofrenia se le llamaba "DEMENCIA PRECOZ", precisamente porque la enfermedad per se produce gran deterioro de capacidades cognitivas y de habilidades sociales en gran parte de los pacientes (que mire un poco lo escrito por Kraepelin y otros psiquiatras previos a los psicofármacos). 
Hay que hacer un uso racional de los antipsicóticos, saber en qué pueden ayudarnos y que síntomas no van a mejorar por mucho que subamos la dosis. Hay que disminuir las dosis lo antes posible para que no interfieran en el día a día del paciente. Pero erradicar el uso de antipsicóticos es una utopía y una falta de empatía total con el paciente y sus familiares. Porque son útiles para los síntomas positivos y derivados (alucinaciones, delirios, agitación, angustia psicótica, suicidio...) que son los que impiden en parte que lleve una vida en sociedad y los que más rechazo produce por personas que desconocen o tiene prejuicios sobre las enfermedades mentales.
No, no nos iría mejor sin ellos, pero ojalá fueran más efectivos y produjeran muchos menos efectos secundarios, que hay que tener en cuenta pues también influyen en la calidad de vida del paciente.

"En 1954, cuando la clorpromazina fue descubierta y llegó al mercado. se consideraba una mala droga, la comparaban con una lobotomía química. Sin embargo, un año después, de repente, era buena. Eso es muy extraño". 

Declarando anticipadamente que los antipsicóticos no son la panacea y queda mucho que investigar y mejorar, esta frase es de prensa amarilla. En los inicios de los años 80, cuando en España se comenzó a usar la metadona, los psiquiatras y médicos que la usaban como sustitutivo de la heroína fueron acusados de promover la drogadicción.  La metadona sigue sin ser el fármaco ideal, pero ayudo (y ayuda) a evitar todos los problemas derivados del uso de la heroína (transmisión de enfermedades, conductas delictivas) y en un porcentaje importante de pacientes la rehabilitación. Actualmente sigue en uso pero otros fármacos (buperidona y naloxona) más limpios empiezan a sustituirla, con resultados mejores y con mayores posibilidades de retirar el tratamiento tras una terapia multidisciplinar adecuada.

"¿Qué alternativa hay a los fármacos contra la psicosis grave? En muy simple: ningún fármaco".

Tal vez sea la frase más inapropiada de todas. De sobremedicar a un paciente a no dar ningún tipo de fármaco hay una gran cantidad de pasos intermedios. Esta frase desinforma y crea mayor confusión en pacientes y familiares. Ahora, ¿podemos afirmar que el único tratamiento eficaz es el farmacológico? No, para nada, la Salud Mental es multidisciplinar y hace falta un abordaje psicoterapeutico, psicosocial y rehabilitador paralelo. Hacen falta terapias de rehabilitación cognitiva, terapias familiares, seguimiento por parte de enfermería, citas con trabajo social... Pero en muchos casos, sin ese tratamiento farmacológico no se pueden trabajar el resto de áreas. 

"No necesito ser psiquiatra para saber sobre este área"

Claro que no, pacientes y familiares de pacientes cada día me dan una lección diaria sobre lo que son las enfermedades mentales, sobre otras necesidades más haya de tratar el síntoma por el que acuden a urgencias o a la consulta. Entiendo que el Dr. Gøtzsche sabe mucho más que yo de toda la bibliografía sobre el tema que se ha publicado, que ha reflexionado profundamente sobre todos estos temas; pero dudo que haya tenido el contacto con cientos de pacientes como he tenido yo (millares otros psiquiatras que llevan más tiempo). He visto como pacientes con dosis adecuadas de antipsicóticos dejaban de tener voces que le insultaban y le generaban tanta angustia hasta el punto de intentar suicidarse, he visto como personas agitadas que podían autolesionarse o hacer daños a otros sin querer se han tranquilizado, he visto como mejora la convivencia en casa de pacientes delirantes que creían que sus familiares intentaban perjudicar... No siempre se pueden quitar todos los síntomas, pero si dejarlos en un plano secundario para que puedan llevar una vida adecuada y plena. Creo que mi opinión es válida también, no trata de denigrar. 

El Dr. Gøtzsche lleva razón en muchas de sus afirmaciones, los antipsicóticos no son la panacea, tienen efectos secundarios que producen deterioro cognitivo y metabólico que puede reducir la esperanza de vida de los pacientes psiquiátricos. Pero en medicina siempre se trata de un balance entre lo que aporta el fármaco y sus efectos negativos. No se puede generalizar. Tratamos a pacientes no a enfermedades.

Apostemos por las nuevas guías con un uso más responsable y adecuado de estos fármacos, apostemos por desarrollar  nuevos fármacos más eficaces y con menos efectos secundarios, apostemos por no limitar todo el tratamiento a una pastilla o un inyectable.

jueves, 28 de abril de 2016

Efecto Werther y efecto Papageno, las dos caras de la moneda en el suicidio


Goethe, el famoso escritor alemán del siglo XVIII, escribió en 1774 la novela "Las cuitas del joven Werther". Una novela epistolar, con tintes autobiográficos, que catapultó al entonces desconocido escritor a la fama. A través de cartas, Werther cuenta a un amigo su sufrimiento por un amor inaccesible que termina finalmente con el suicidio del protagonista. Muchos jóvenes de esa época, imitando al protagonista de la obra, decidieron suicidarse como solución a sus problemas por lo que el libro llegó incluso a prohibirse en varios países. Los jóvenes se vestían con chaleco amarillo, pantalón azul y botas, tal como vestía el protagonista en ese trágico momento, después se disparaban.

200 años más tarde, el sociólogo David Phillips, investigando el aumento de suicidios que acaecían el mes posterior tras aparecer en portada algún suicidio en noticiarios importantes, propuso el término "Efecto Werther" para este repunte de muertes suicidas.  La muerte de Kurt Cobain o Marilyn Monroe han sido el paradigma de esta teoría, por los suicidios que se produjeron tras sus muertes. Hay datos que apuntan un incremento de un 12% de muertes por suicidio tras la muerte de Monroe, por otro lado tras la muerte del músico varios adolescentes se suicidaron con notas de despedida en las que le mencionaban. Evidentemente esta no es la causa fundamental de estos suicidios, aunque quizás si un precipitante en aquellos seguidores con depresión e ideas autolíticas. Puede ser que se adelante en el tiempo algo que tarde o temprano iba a suceder. La manera de abordar la noticia sobre el suicidio también puede influir en crear o no el efecto Werther, eliminando el sensacionalismo y abordándolo de una manera más profesional. Debe evitarse glorificar o mitificar las muertes por suicidio, para prevenir este tipo de muertes en personas más sensibles y melancólicas que vean en esta acción una salida a sus problemas. Estudios de decada de1990 y 2000 en Korea, apuntan que hay un aumento de estas muertes los dos meses siguientes a la muerte de una celebridad (1). También tras el suicidio del futbolista Robert Enke, que se arrojó a las vías del tren y fue arrollado por un tren, muchas personas eligieron ese método para quitarse la vida (2).  Muchos expertos rechazan que se produzca un aumento de muertes, aunque si reconocen que se puede imitar el método de suicidio cuando previamente había planificación suicida al observar su eficacia. En los últimos años han muerto otras estrellas mediáticas sin que se haya hablado de un aumento de la incidencia de suicidio, por lo que tal vez es cuestionable si realmente existe un efecto llamada cuando se publica este tipo de noticias en los medios. Ahora tocaría hablar de ética periodística y el "Efecto Papageno", que es lo contrario del efecto Werther. Emitir en medios testimonios de personas que habían planeado suicidarse y finalmente descartan el plan porque encuentran alternativas mejores para seguir luchando, produce una disminución de las tasas de suicidio. El nombre, Papageno, también se debe a un personaje, esta vez el de la opera de Mozart,"La flauta mágica". Papageno desea quitarse la vida, pero unos espíritus infantiles le convencen de lo contrario. Tal vez, ante la muerte de alguna celebridad, sobre todo en población juvenil, debamos de tener más cuidado en la evaluación del riesgo de suicidio en pacientes con ideas de muerte.

Nuestra cultura está basada en la filosofía de la Antigua Grecia y el culto cristiano, que han clasificado el suicidio como una conducta censurable. Durante muchos siglos se ha condenado a los suicidas y sus familias a prácticas vejatorias, desde no poder dar sepultura según las costumbres y creencias de la época, a mutilar y lesionar el cadáver debido a supersticiones en las que si no se tomaban estas medidas, la persona muerta retornaría de un modo u otro para dañar a los que quedan en este mundo. Todo ello afecta directamente al concepto actual de suicidio, que continúa siendo un tema tabú en la sociedad actual, un tema vergonzoso para las familias y una muerte silenciada en los medios.

Silenciar las muertes por suicidio en mi opinión no ayuda a disminuir el fenómeno. Cada 40 segundos se produce un suicidio en el mundo. En los últimos 45 años han aumentado las tasas de suicidio en un 60%, siendo de las primeras causas de muerte en personas jóvenes. En estas cifras no se incluyen las tentativas de suicidio, que son 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado. Todo ello a pesar de ser una muerte silenciada. En 2012 se produjeron más muertes por suicidio que por accidentes de tráfico en mayores de 24 años, seguramente un incremento que se deba a la crisis económica iniciada en 2008.


¿Por qué  hay continuas campañas para disminuir la siniestralidad en carretera y no hay a penas programas específicos accesibles a la población para disminuir el suicidio?
 
El suicidio debe de ser una prioridad y se debe de estudiar el fenómeno de manera más precisa para mejorar su abordaje. En España ya existen programas específicos en varios hospitales. Poco a poco eliminaremos los tabús que rodean a esta muerte para disminuir su incidencia y que las familias de los fallecidos puedan recibir el apoyo y consuelo necesario de la comunidad. 

Más información:

Defunciones según la Causa de Muerte  Año 2012. Notas de prensa INE: http://www.ine.es/prensa/np830.pdf


DOCUMENTAL: La muerte silenciada, Documentos TV: https://www.youtube.com/watch?v=dgSsrzbkISA