martes, 17 de febrero de 2026

El secreto de Los renglones torcidos de Dios: el posible caso clínico de 1964 en que Luca de Tena se pudo inspirar


¿Es posible que la protagonista de Los renglones torcidos de Dios no fuera una creación literaria genuina, sino que se hubiera podido inspirar en otra historia?  

La lectura del artículo "El factor patoplástico", publicado por el Dr. Andrés Caso en la revista Medicamenta (nº 242, 1964), genera una hipótesis de que este psiquiatra de Pamplona podría ser el primero en realizar un esbozo del personaje de Alice Gould y que Torcuato Luca de Tena lo usara para su  novela.

Similitudes entre ambas obras.

En este artículo del doctor Andrés Caso Sanz (1), director del hospital Psiquiátrico de Santa Elena (1952-1986), cuenta la historia de Dolores Ortega, una mujer que fue ingresada en varias ocasiones en clínicas psiquiatras acusada por su marida de celotipia. Los primeros profesionales que la trataron, no dudaron en ningún momento de la versión del marido y pronto la diagnosticaron de paranoia. Con ese diagnóstico, los siguientes ingresos resultaron sencillos para el marido y pudo así recluirla para toda la vida. 

Este artículo parece un caso clínico ficcionado, con grandes similitudes entre Dolores Ortega y Alicia Gould. Ambas son mujeres de la alta sociedad, con una herencia inmensa y unas figuras parentales ausentes. Los padres de Dolores habían muerto y los de Alice Gould están desaparecidos en la novela, sin poder saber si están vivos o nos. Ambas son mujeres muy inteligentes, con un lenguaje exquisito y elegante. Ambas son mujeres que trabajan, una como auxiliar de instituto, otra como detective.

Las dos mujeres sostienen una tesis idéntica: sus maridos, movidos por la codician, las habían ingresado para inhabilitarlas y hacerse con su fortuna. El Dr. Caso detalla como el esposo había manipulado el entorno de dolores para que ella, bajo una presión insoportable, terminara explotando en público, proporcionando así la conducta necesaria para su encierro. Luca de Tena desarrolla la trama en la que Alice, creyendo seguir una investigación pedida por un cliente, es engañada para ingresar de manera voluntaria en un psiquiátrico estando su marido detrás del "encargo".

Tanto el artículo como la novela se representan dos tipos de psiquiatra, los que creen la versión del marido y su antítesis, el psiquiatra que piensan que han encerrado a una persona "cuerda". Estas últimas figuras se enfrentan a los directores del recinto para alegar por la libertad de estas personas.

La hipótesis: Periodismo, Psiquiatría y Premios

Llegados a este punto, es innegable la similitud entre ambos textos y también que pudiera ser pura casualidad. Pero hay una serie de hechos que pudieran justificar la hipótesis de que Torcuato Luca de Tena usara la idea de Andrés Caso para desarrollar su novela. 

1. El artículo del Dr. Andrés Caso, "El factor patoplástico", se publicó sobre el año 1964, por lo que cronológicamente es factible que Torcuato Luca de Tena pudiera acceder a él antes de escribir su novela.

2. Luca de Tena tuvo una relación de amistad durante años con Juan Antonio Vallejo-Nájera, que es quien prologa el libro y quien confirma esta relación. El escritor consultaba con el psiquiatra para hacer más veraces los rasgos psicológicos de sus pacientes y era habitual que se llevara prestados libros y revistas. ¿Es posible que el artículo del Dr. Caso llegara de esta manera al escritor?

3. Juan Antonio Vallejo-Nájera y Andrés Caso Sanz coincidieron durante los últimos años de la década de los 40 en Madrid. Caso terminó la carrera de medicina en Santiago en 1945, pero realizó la tesis doctoral en Madrid, publicándose en 1949. En esa época, el padre de Juan Antonio, Antonio Vallejo-Nájera Lobón, era catedrático de psiquiatría y Juan Antonio terminó en 1949 la carrera de medicina. 

4. Podría existir una hipótesis paralela, en la que el caso de Dolores Ortega, tal como menciona Caso en el artículo, fuera una paciente real que conoció durante su etapa formativa en Madrid y por tanto, también la conociera Vallejo-Nájera.

5. El Dr. Caso se convirtió en Pamplona en una figura conocida, tanto por abrir la clínica psiquiátrica privada de "Santa Elena", como por su vocación paralela de escritor. Durante años fue columnista en "El Pensamiento Navarro". Luca de Tena fue director del ABC, por lo que ambas figuras pudieran moverse también en círculos similares. ¿Podrían en ese contexto conocerse Caso y Luca de Tena, habiendo este primero comentado o compartido su artículo con el segundo?


6. La última pieza en la que apoyo esta hipótesis es otra coincidencia. La novela de Luca de Tena, "Los renglones torcidos de Dios", se publicó en diciembre de 1979. En ese mismo mes y año, la Fundación Francisco Franco, en la que Luca de Tena había sido uno de los impulsores, galardonó a Andrés Caso con el Premio de Periodismo de esa asociación por la mejor serie de artículos. ¿Fue este galardón un agradecimiento al psiquiatra por la idea original? (3)

7. El Dr Caso ingresa en 1979 la Sociedad Española de Médicos Escritores y participa en la clausura del curso 1979-1980 con un discurso sobre Marañon: "Marañón, el liberalismo y la democracia" en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid. Ese evento sería presidido por el Dr. Vallejo-Nájera. Lo que deja claro que existía una relación directa entre ambos, al menos en el año 1979. (Artículo publicado en El Pensamiento Navarro el 8 de noviembre de 1979)

Conclusión: 

No he encontrado ningún documento en el que Luca de Tena mencione directamente al Dr. Caso en sus agradecimientos. En el prólogo de Vallejo-Nájera solo se menciona su pasión por la psiquiatría por la que sentía gran interés y realizaba exhaustivos estudios para documentarse correctamente y poder construir de manera fehaciente a sus personajes. Es real que Torcuato Luca de Tena se infiltró durante 18 días en un hospital psiquiátrico, haciéndose pasar por un paciente, para entender en primera persona el proceso por el que pasan los que ingresan en un hospital psiquiátrico. 

Que Caso fuera galardonado a la par que la novela salía a la venta, parece sin duda un indicio de que la idea original pudiera ser suya y que Luca de Tena la desarrollara y Vallejo-Nájera estuviera al tanto. No sabemos si fue una idea cedida de manera voluntaria, si fue un robo o pura casualidad de que la historia de Dolores Ortega llegara por otras vías a Torcuato Luca de Tena. ¿Qué opináis?

Epílogo:

"Los renglones torcidos de Dios" es una novela muy recomendable para aquellos que quieran conocer como de devastadora puede ser la enfermedad mental, aunque alguna parte de los tratamientos no se aplicaban tal cual describe el escrito y, así, lo señala Vallejo-Nájera en su prólogo de la obra. 

"Los renglones torcidos de Dios" tuvieron un éxito inigualable, siendo el libro más vendido en 1980. Desde los primeros meses de su publicación alcanzó los primeros puestos en las listas de ventas. También sus derechos fueron comprados y se realizó en México una primera adaptación cinematográfica estrenada en 1983. Recientemente, Netflix volvió a hacer una adaptación de la película, que se estrenó en 2022.

Breve biografía del Dr. Andrés Caso Sanz.

Nace en 1907 en Pamplona. Realiza sus estudios de medicina en Santiago de Compostela, pero los ha de interrumpir por el inicio de la Guerra Civil Española. Finaliza medicina en 1945 y se traslada a Madrid para especializarse en psiquiatría. En 1949 publica su tesis: "Reacción adrenalítica y ansiedad morbosa: (fisiopatología de la emoción)" (3). En 1952 abre y dirigen en Pamplona el Hospital Psiquiátrico de Santa Elena, para pacientes de clase alta, hasta su jubilación. Durante años compaginó su labor como médico psiquiatra como la de columnista en El Pensamiento Navarro. Publicó tras su jubilación varios libros en tono humorístico. A parte del galardón otorgando por la Fundación Francisco Franco, también ganó el premio Zumel (4). Falleció en Pamplona en 2004.

BIBLIOGRAFÍA E IMÁGENES

Citas del artículo "El factor patoplástico" para reflexionar:

"ello hace que los psiquiatras, aún los más prevenidos, siempre acabemos por creer locos a cuantos enfermos nos traen así diagnosticados. Y eso es precisamente lo que nos pasó con doña Lola

"Es muy triste y lamentable para la Humanidad tener que aprender siempre a trompicones las mayores verdades; pero lo cierto es que casi toda esta ciencia positiva de que hoy nos beneficiamos se ha ido estructurando, así, a expensas de nuestros múltiples desatinos."

"En el estado actual de esta enferma ha pesado muchísimo el factor patoplástico; la influencia ambiental se cebó tan sañudamente en su predispuesto psiquismo, que la catástrofe no se hizo esperar"


miércoles, 22 de enero de 2025

Se amable


  SE AMABLE

Ese es mi nuevo mantra y lo que intento transmitir a los residentes y estudiantes que empiezan a rotar conmigo. 

Nunca sabemos qué nos podemos encontrar en una consulta (independientemente de la especialidad). No sabemos nada de la persona que cruza la puerta y viene en busca de ayuda. No sabemos por lo que ha pasado, por lo que está pasando y por lo que pasará. No sabemos cuánto tiempo puede llevar esperando esa consulta, ni cuánto ha podido empeorar desde que le derivaron. No sabemos cómo se sintió tratado por otros profesionales. No sabemos casi nada.

Se amable con esa persona que cruza la puerta de la consulta. No hagas juicios de valor de manera precipitada por mucha agitación que traiga, por muchos malos modos, por mucha exigencia que lance a través de sus primeras palabras. No digo que sea justo que nos llevemos los reproches de un sistema sanitario que tiene tantos déficits. No justifico que suframos ningún tipo de agresión. No. Pero se amable.

Se amable, ayuda a esa persona a contenerse, a comprender que tu trabajo y tu rol en la consulta es el de ayudarle con las herramientas que tenemos disponibles. Genera un reflejo empático, genera confianza. Algunos residentes y alumnos se han sorprendido de cómo pueden cambiar las cosas con amabilidad y tranquilidad. Porque no se gana nada echando leña al fuego*.

Se amable, con esa amabilidad que se traduce en transmitir que es bienvenido, que no tenemos prisa porque se marche, por despacharlo lo antes posible. Haz que sienta que lo que cuenta importa, tal vez no tenga a nadie que le escuche de verdad. 

Dale tiempo y date tiempo de hacer bien el trabajo**, de extraer la información de interés, de reflejar lo prioritario en la historia clínica, de pedir las pruebas necesarias. Se amable, explica el porqué de cada prueba que solicitas o de por qué le derivas a otro profesional. Comenta con amabilidad y honestidad las distintas opciones que hay de tratamiento (si es que las hay), dale tiempo a pensar. 

La alianza terapéutica comienza en la amabilidad, con el rostro que se encuentra el paciente por primera vez al entrar en la consulta. Tal vez la mirada amable y el saludo sea el primero de los actos médicos que realizamos a diario con cada paciente, no renuncies a él. Levanta la mirada, levántate, estrecha la mano. 

Se amable. También contigo. Permite que tu consulta sea un lugar agradable y con sentido. Porque de lo que se siembra, se recoge. Y se siembra y recoge del suelo que se pisa, no de arriba***.

* Podemos darle una explicación neurocientífica: las neuronas espejo. Domemos las nuestras para que no se contagien de las emociones de los demás y trasmitamos tranquilidad y confianza a la persona que tenemos enfrente. 

** Aunque vayamos mal de tiempo en la consulta (¿y cuándo se va bien de tiempo?), tardar un poco más y hacerlo completo y bien de primeras nos ahorrará luego mucho tiempo a todos. Aunque habría que escribir más cartas a los que gestionan los tiempos de consulta y los cupos de pacientes.

***De arriba ojalá recogiéramos más.

domingo, 10 de noviembre de 2024

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?



La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo ante una situación nueva o amenazante. Esta respuesta es innata y ha ido desarrollándose a lo largo de la evolución en todas las especies. Cuando presentamos ansiedad nuestro cuerpo se prepara para huir o defenderse, por lo que hay un aumento de la tensión muscular, un estado de mayor vigilancia o un aumento de la tensión arterial o la frecuencia cardiaca. La persona también se puede sentir inquieta o con cierta incomodidad. La ansiedad no es mala, es un pequeño motor que nos empuja a adaptarnos a los problemas y retos del día a día.  Pero, cuando es desproporcionada o persiste en el tiempo, es cuando nos referimos a la aparición de síntomas de ansiedad en el contexto de un trastorno de ansiedad.  La sensación de malestar se agiganta y nos invade a lo largo de todo el día, estamos inquietos y se puede traducir en una tensión muscular continua, con temblores, sudoración o contracturas musculares. Llega la noche y muchas personas no consiguen descansar, les cuesta dormirse o se despiertan continuamente. Todo ello supone un desgaste tanto mental como físico, por lo que muchas personas están cansadas todo el día, como si acabaran de hacer una maratón. A nivel cognitivo estamos centrados en ese "peligro" por lo que es difícil concentrarse en otras tareas y puede aparecer una sensación de bloqueo, de no poder hacer nada. Cuando las personas sufren un trastorno de ansiedad acaban desarrollando estrategias para no tener tanta ansiedad, pero algunas de ellas empobrecen mucho su vida, pues suelen ser conductas evitativas para evitar las situaciones que mayor ansiedad les desencadena. Si no se trata a tiempo aparece ansiedad anticipatoria y conductas evitativas incluso en situaciones que previamente no habían supuesto ningún tipo de estresor.



CÓMO SE DIAGNOSTICA


El diagnóstico de la ansiedad es clínico, es decir, se basa en la identificación de los distintos síntomas que la conforman y la evolución del proceso. Cada vez hay una mayor sensibilización sobre los trastornos de ansiedad por lo que sus síntomas son mejor identificados y su diagnóstico se hace de manera más precoz. 
Además, la ansiedad está relacionada con otras patologías, pudiendo ser un desencadenante, producir una peor evolución de la otra enfermedad o, no hay que olvidarlo, la ansiedad puede ser síntoma de otra enfermedad y no de un trastorno psiquiátrico. Esto es muy importante a la hora de enfrentarse a un paciente con ansiedad, porque hay que hacer un buen despistaje de enfermedades endocrinas y cardiacas que pudieran justificar la clínica de ansiedad. Por otro lado, la mayoría de personas conoce las crisis de ansiedad o los ataques de pánico, que son muy llamativos pues la persona presenta un cortejo importante de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración profusa, temblores, sensación de ahogo o dolor en el pecho, la persona puede pensar en ese momento que va a morir o que va a perder el control. Pero, cuando los medios se refieren a los síntomas "silenciosos", describen síntomas de ansiedad menos conocidos como pueden ser la facilidad para fatigarse, la dificultad para concentrarse, problemas de sueño o irritabilidad persistente. 


TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD


Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad, según la etapa del desarrollo evolutivo de la persona que lo padezca y según los síntomas asociados. Ya en la etapa infantil las personas pueden presentar ansiedad, algo que muchas veces es desconocido. Los niños pueden presentar un trastorno de ansiedad por separación, desarrollando un malestar desproporcionado a su edad cuando se van sus principales figuras de apego, con pensamientos de que algo malo les puede ocurrir. Mientras más pequeño es el niño, más dificultades va a tener para explicar lo que le sucede, por lo que muchas veces los síntomas que se observan pueden ser rabietas o somatizaciones, como dolor de barriga, vómitos o cefaleas. También se da en niños el mutismo selectivo, que impide expresarse verbalmente en situaciones sociales específicas, como el cole o una actividad extraescolar, con una comunicación totalmente normal en otros ámbitos.  Existen trastornos de ansiedad que están acotados a situaciones muy concretas, son las conocidas fobias y son realmente el trastorno más frecuente en la población general. Dependiendo del objeto que la desencadene puede producir mayor o menor repercusión en la persona; no es muy problemático en nuestro entorno la fobia a arañas, pero si a perros, pues estos segundos nos los encontramos a cada paso por la calle. Algunos trastornos de ansiedad se dan por "picos", sin presentar ansiedad la mayor parte del día, pero sufriendo ataques de pánico de manera repentina. En cambio, el trastorno de ansiedad generalizada consiste en una ansiedad continua a lo largo del día, por una preocupación desproporcionada por problemas propios o de familiares, tanto en el ámbito personal, como laboral o escolar. Las personas que lo sufren pasan gran parte del tiempo dándole vueltas a las mismas cuestiones, sin tener capacidad de actuación, lo que les dificulta la realización de otras tareas de su día a día. Se sienten agotados e irritables, con una sensación de impotencia. La mayoría de problemas por los que están preocupados son reales y pueden ser graves, lo que hace que normalicen ese malestar porque "cómo no van a encontrarse mal con los problemas que tienen". Eso puede hacer que se tarde mucho en consultar a un profesional.





QUÉ TRATAMIENTOS EXISTEN PARA LA ANSIEDAD


Existen multitud de tratamientos que se pueden ofrecer en las Unidades de Salud Mental. La psicoterapia y las técnicas de relajación son una parte del tratamiento que van a ayudar al paciente a medio y largo plazo a mejorar de los síntomas de ansiedad, mejorar su sensación de autocontrol y saber gestionar mejor sus emociones y la estructuración de su día a día. Seguir unas rutinas diarias saludables también ayuda a mejorar los síntomas: hacer actividad física, comer adecuadamente y dormir las horas necesarias es muy importante. Cuando no se logra realizar estas estrategias por la intensidad de los síntomas o el estilo de vida, es cuando nos planteamos la intervención farmacológica. El principal tratamiento es a través de los antidepresivos, que no solo son útiles para la depresión, sino para otros muchos trastornos. Los ansiolíticos, como las benzodiacepinas, pueden ser una ayuda al inicio del tratamiento cuando los síntomas de ansiedad son intensos o como apoyo en los momentos de crisis, pero su prescripción en general debe estar limitada a los periodos de crisis, como medicación de rescate o en una pauta de unos 2 meses como máximo hasta que los antidepresivos hagan efecto. Es importante conocer los hábitos de consumo de tóxicos en estos pacientes pues muchos, debido a la ansiedad, han aumentado el consumo de tabaco o consumen alcohol para aliviar los síntomas. El tratamiento tiene que tener en cuenta también estos aspectos y el médico debe tener una especial sensibilidad para que la persona no se sienta juzgada. Cuando los síntomas no remiten debemos volver a reevaluar al paciente, para estar seguros de que "solo" es ansiedad y no hay otra patología médica asociada, antes de comenzar a utilizar otro tipo de tratamientos como los neurolépticos o los anticonvulsivos, utilizados en nuestro campo para estabilizar el ánimo o regular conductas. Es muy importante que los profesionales trabajen coordinados, den pautas que no se contradigan y el mensaje sea claro y sencillo, porque hasta que el paciente no mejore un poco, le puede resultar abrumadora tanta información.



Este es un blog divulgativo, que pretende acercar al publico general información sobre los distintos problemas de salud que tratamos los psiquiatras. Si crees que puedes tener algún problema de salud, consulta con tu médico de referencia. 


viernes, 14 de mayo de 2021

"El don de la terapia" de Irvin D. Yalom


 Recomendado para: terapeutas jóvenes y a los pacientes.

La terapia psicológica entraña para muchos un enigma. Acudes a una persona para que desenrede tu interior, para que de luz a las partes más oscuras de tu mente. ¿Cómo lo consiguen los terapeutas? Para muchos pacientes es un misterio y dan una respuesta casi mística su proceso terapéutico.

Irvin D. Yalom a través de este libro nos acerca en qué consite realizar terapia desde el punto de vista del terapeuta. Una visión muy enriquecedora tanto para terapeutas jóvenes como para pacientes, pues se explica a través de diversas pinceladas cuales son las herramientas de las que se vale el terapeuta para crear un vínculo con el paciente y así conseguir un cambio.

Yalom recalca una y otra vez que lo más importate de la terapia es la relación humana que hay en ella, dos personas (o varias si es grupal) que se encuentran en un espacio y se abren la una a la otra. Y la otra a la una, pues eso es necesario para que la relación sea autentica, sin que signifique mezclar los roles de terapeuta y paciente. Ambos inician un viaje de crecimiento. 

Viajar en compañia de otro significa compartir mucho tiempo juntos. El primer temor del paciente es que ese tiempo pueda resultar repulsivo, cansino o desagradable para el terapeuta. Debe exponerse y compartir los aspectos que cree más desagradables de el mismo, por lo que es normal que esta apertura no se produzca en las primeras sesiones, y si no se crea un vínculo adecuado, seguramente no se produzca nunca. Yalom explica como conseguir eliminar esas barreras.

Pero el terapeuta se sumerge también en una relación en la que se expone como profesional y como persona. No es impermeable a los problemas humanos, él también los sufre, también tiene puntos oscuros y debilidades. El terapeuta también viaja y siente afecto por el paciente, pero ha de ser capaz de saber hasta que punto ser afectuoso sin propaparse, pero haciendo participe de esa contratransferencia al paciente. ¿Acaso no se replican los problemas de relación del exterior del paciente en la relación con su terapeuta?. También cometerá errores con el paciente que deberá admitir. Y a través de esta relación llegará el cambio.

Creo que este libro es una forma buena para los no psicólogos de iniciarnos en lo que es la terapia. Recuerdo cuando de residente preguntaba a los residentes de psicología en que consistía su trabajo y les costaba contestar, seguramente porque es muy difícil explicar todo este proceso de manera breve. Ojalá hubiera estado en mis manos en esa época, pero me toca recorrer esta parte de mi camino profesional un poco más tarde. 

Título: "El don de la terapia"

Autor: Irving D. Yalom

Editorial: Planeta.

Edición: Primera edición de Planeta. Septiembre 2018. (Yalom 2002).

domingo, 31 de enero de 2021

Yo trabajo con MI paciente y no con un usuario.


 

Yo tengo pacientes y no usuarios. Sé que no está de moda, sé que muchos reivindican llevar al ostracismo la palabra paciente, tal vez creyendo que su significado es una cuestión de paternalismo del pasado y de abusos que se hayan podido cometer. Pero ¡que lejos están del sentir de su médico!

Según la RAE, paciente es una persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. Habría que añadir que padece psicológica o mentalmente, si nos ponemos puristas de la dualidad mente-cuerpo; me vale física y corporalmente, porque las enfermedades mentales se sufren también en las entrañas y las fisicas también hacen sufrir el alma. Yo atiendo a pacientes.

paciente

Del lat. patiens, -entis, part. pres. act. de pati 'padecer, sufrir', 'tolerar, aguantar'.
1. adj. Que tiene paciencia.
2. adj. Que manifiesta o implica paciencia.
3. adj. Fil. Dicho de un sujeto: Que recibe o padece la acción del agente. U. t. c. s. m.
4. m. y f. Persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica.
5. m. y f. Persona que es o va a ser reconocida médicamente.
6. m. Gram. Expresión gramatical que corresponde al elemento que recibe la acción del verbo; p. ej., la cerradura en Los ladrones rompieron la cerradura.

Yo trato con mi paciente. Las administraciones con números. Mi paciente no es un número, es una persona que en unas determinadas circunstancias ha desarrollado una enfermedad. Mi paciente viene a sentarse en mi despacho para desnudarse, para que le acompañe, no para que le despache. A los pacientes no se les despacha, a los usuarios sí. 

Usuario, según la RAE, es quien tiene derecho de usar de una cosa ajena con cierta limitación. Ya empezamos mal, si la Sanidad (y más aún la Salud Pública) es un ente ajeno a la persona, el usuario no debe de opinar, proponer y colaborar. Que coja su barra de pan y se vaya. Si es solo usuario y solo usa. ¿Dónde dejamos la relación médico-paciente? Ya no tendremos que sentarnos cara a cara y buscar soluciones, ya no necesitará ser acompañado en su sufrimiento cuando no tengamos ningún producto con el que despacharle que le ayude para alguna dolencia, no podrá quedarse esos minutos cuando lo único que necesita es contar sus preocupaciones sin ser juzgado. Ser usuario requiere respuestas y soluciones inmediatas, la paciencia y el paciente se queda fuera de ese modelo. 

usuario, ria

Del lat. usuarius.
1. adj. Que usa algo. U. m. c. s.
2. adj. Der. Dicho de una persona: Que tiene derecho de usar de una cosa ajena con cierta limitación. U. m. c. s.
3. adj. Der. Dicho de una persona: Que, por concesión gubernativa o por otro título legítimo, goza un aprovechamiento de aguas derivadas de corriente pública. U. t. c. s.

Esto nos acaba conduciendo a que el usuario sea cliente. El término cliente, que también se propugna candidato en esta locura dialéctica, sinceramente me niego a usarlo. La salud se está mercantilizando y es un gran error. El mercado exige beneficio y si el cliente no lo puede dar pues, o bien se le deja de lado, o bien se le engaña vendiéndole cosas que o no le ayudan o no las necesita. Una relación clientelar acaba poniendo precio a cada gesto del profesional y a cada necesidad del cliente. Se puede pagar más o menos por la duración del servicio, por el lugar donde se produce, por la decoración, por la sonrisa al llegar, por esperar de pie o sentado, solo o acompañado... Parece una exageración, pero solo hay que indagar un poco en las facturas médicas del sistema estadounidense de salud. En España la cosa por suerte es muy diferente, hasta con los seguros privados, que buenos son para el que se los puede permitir sin que con ello perjudiquemos a la Sanidad Pública, fundamental para una salud colectiva que beneficia a TODOS.

cliente, ta

Del lat. cliens, -entis.
Para el f., u. t. la forma cliente en acep. 1; en acep. 2, u. solo cliente.
1. m. y f. Persona que compra en una tienda, o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.
2. m. y f. Persona que está bajo la protección o tutela de otra.
3. m. Inform. Programa o dispositivo que solicita determinados servicios a un servidor del que depende.

cliente-servidor
1. m. Inform. Modelo de comunicación entre computadoras conectadas a una red, en el que una de ellas, llamada servidor, satisface las peticiones de otra, llamada cliente.

Cuando un cliente solo usa los productos baratos, porque no se puede permitir algo caro, es invitado a salir pronto del local. Si vas a un restaurante con un euro y con mucha hambre, te tomas una coca cola y amablemente, al rato, te invitarán a consumir algo de verdad o marcharte. El restaurante tiene sus gastos y es un negocio. Hace bien en buscar a otro que si consuma lo que necesita para cubrir gastos. En la Salud funciona igual, si el cliente solo usa los productos baratos, el mercado preferirá darle de lado y quedarse con aquellos que puedan gastar mucho y dar mucho beneficio. El resultado no es la salud del cliente, sino el beneficio de la empresa. Por ello me niego a llamar clientes a mis pacientes, me niego a vender packs de suscripción a mis servicios. La Medicina no la puedo concebir en esos términos cuando es un derecho fundamental de la persona. No trato de demonizar la medicina privada, hay que enfocarla bien y no olvidar nunca que tienen pacientes y no clientes.

Elegir ser paciente o usuario/cliente también nos lleva a otras cuestiones sobre resultados esperados y exigidos. Si no es patientis (que sufre, que padece, que tolera y que aguanta) sufrirá la persona enferma el doble: la injusticia de pensar que es un usuario al que le van a poder atención a sus males o peor aún, asumirá el papel de cliente exigiendo la solución porque la paga, sin poder comprender que este binomio médico-paciente le tocará padecer, tolerar y aguantar tanto su enfermedad, como las limitaciones de su médico, las limitaciones de los tratamientos actuales, las limitaciones del avance científico y las limitaciones de la cartera de servicios del sistema sanitario. Aquí además poco importa que sea público o privado, porque si no hay cura o tratamiento que atenúe los síntomas, da igual cuanto puedas pagar. Cuando no haya cura instantánea, se marchará enfermo y enfadado.

Yo trabajo con mis pacientes. Y digo MIS pacientes. No soy dueña de nada, no soy paternalista, pero ese adjetivo posesivo tiene muchas connotaciones en la relación médico-paciente. Primero, lejos de lo que se pueda pensar, indica un tratamiento de respeto a la persona que está delante de mí. No es un cualquiera. Estamos destinados durante un periodo a que yo me responsabilice de parte de su sufrimiento y le acompañe, me responsabiliza a estar actualizada, a proponerle el mejor tratamiento, a proponerle las mejores alternativas si falla ese tratamiento. Me debo de responsabilizar de coordinarme con otros profesionales y que mi paciente no se sienta perdido, no se sienta despachado y comprenda el por qué de ese recorrido terapéutico. Me obliga a respetar sus opiniones y preferencias, a escucharle, a respetar si acepta o no lo que le propongo y no dejarle tirado por ello. Mi paciente me hace asumir mis limitaciones, las de la medicina y la ciencia; y hace que deba de sacar el tiempo necesario para explicárselo, para que luego no sea víctima física, moral o económica de otros sin escrúpulos que le querrán vender sangre de unicornio.

mi2

Apóc.
1. adj. poses. 1.ª pers. mío. U. ante s. U. con valor definido. Mis recuerdos.
2. adj. poses. 1.ª pers. coloq. Antepuesto a un nombre propio, aporta valor afectivo o enfático. Es igualito a mi Santiago.
3. adj. poses. 1.ª pers. Mil. Antepuesto a un nombre de grado militar, indica tratamiento de respeto al dirigirse a un superior. Mi coronel
.

Por todo ello, seguiré usando el término paciente. Mi paciente. Y ejerceré una actividad clínica, que si os pica la curiosidad, viene del griego y significa "propio del lecho", porque el clínico se sienta junto al paciente en su lecho y le acompaña en la enfermedad y la salud.